
Ayer se cumplió un año desde que te fuiste con el barba.
Un año desde que, pocos días antes de la navidad, a lo mejor aprovechando eso que dicen que en esas fechas se abren las puertas de otras dimensiones; vos que siempre fuiste inquieto y curioso cruzaste la puerta hacia un lugar que sin dudas debe ser muy hermoso porque no quisiste volver.
Yo creo firmemente que las almas se tardan un tiempo en irse definitivamente de los lugares que amaron. Por ahí, quien te dice, estás todavía en Caseros y andas corriendo los gatos que revuelven la basura. O en al patio de la casa, matando las cucarachas que tanto te molestaban. O aunque no te vea estas acá, al lado mío, mientras escribo estas líneas.
No importa donde estas viejo. Importa que estás bien y de eso estoy seguro. La gente buena se gana un lugarcito cerquita del barba. Decile que nosotros estamos orgullosos de vos y vamos a estarlo siempre.
Te quiero papá.
Carlín