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lunes, 5 de noviembre de 2012

Leonardo Favio.
Así eran la vida y la muerte para él.


"A la muerte la veo como una hermana que ya va a venir Solo le temo a la humillación de la decrepitud. No pido ni un minuto más ni un minuto menos, que venga. Me creerías si me hubieras visto asistir a mis cirugías, inclusive a mi enfermedad. Me han puesto anestesia total, y no hay nada más parecido a la muerte. Imaginate, te serruchan los huesos, te abren las tripas y cuando te despertás decís ¿a qué hora me operan? No te enterás de nada. Eso es la muerte."

"Las cosas simplemente son, no son fuertes ni frágiles, son aconteceres.
-A lo mejor eso es sabiduría...

- O evidencia. Es que vi morir perritos, nacer potrillitos, morir a mi abuelo, todo eso me fue marcando. Una de las obsesiones que tengo es dónde irán mis restos. Yo me digo: si me transformo en pasto, ¿qué pajarito lo comerá?, ¿dónde largará la caca, que contiene la semilla, y que se va a transformar en semilla, que a su vez me contiene y que germinará en otra cosa? ¿Qué animal comerá esos pastos y, por lo tanto, qué animal terminaré siendo yo? Dios mío, espero no tener conciencia de ello hasta que vuelva a ser un hombre. Y eso ocurrirá cuando esa gallinita coma ese pastito, a esa gallinita se la coma una familia que engendra un hijo y quizás en ese semen vuelva yo. Todo es una cadena que no se rompe salvo que desaparezca el cosmos y volvamos a la nada. Pero si eso no sucede, la cadena se cumple a lo largo de los siglos. Eso se cumple aunque tus cenizas vayan al mar, porque en ese caso, serás un pez que alimentará a otro y ése otro a otro más. Por ahí terminás siendo una ballena, pero esa ballena también muere y algún día volvés a ser un hombre. Por eso es tan respetable la vida. Nada me da más piedad que los perritos acorralados cuando tratan de cruzar una avenida. Cuántas veces he parado para ayudar al perrito a cruzar... No puedo hacer otra cosa, si yo no sé cuándo seré ese perrito. Es verdad lo de San Francisco de Asís cuando dice hermano perro, hermana luna, hermano sol. Todo aquello que palpita y tiene vida soy yo. Lo mío no es apatía, es conciencia de que la historia es una nimiedad. Ahora, si quedás en la historia y pasás a ser un recuerdo amado, es distinto. Pero eso es difícil, porque es propiedad de los grandes pilares de la religiosidad, como Cristo o Buda, y para eso yo llegué tarde o tendría que haber nacido en Bombay, donde hay miles de dioses y entonces tenés posibilidad de ser uno de ellos. "



4 comentarios:

Graciela Graña dijo...

Si desde el seno de tu madre hubieras visto nacer un hermano, creo que lo hubieras llorado como muerto, hasta nacer tu y reencontrarlo.Del libro No te mueras con tus muertos de Rene Trossero.

Carlos Cuevas dijo...

Hermosa frase amiga.

Alicia dijo...

Me encanta tu blog, Carlín, la nota sobre Favio me emocionó mucho. Lo lloré, porque con él se me fue un pedacito de mi corazón, un pedacito de la chica enamorada y linda que fui en esa época, un pedacito de la imagen de mi madre recibiendo el último disco de Favio, como regalo de cumpleaños. Los grandes, nunca sabrán que no parten solos, con ellos viajamos nosotros, en cuotas.
Te mando un abrazo!
Alicia

Carlos Cuevas dijo...

Gracias Alicia por tus conceptos sobre el blog y tus sentidas palabras sobre nuestro ídolo.